El caballito herido
EL CABALLITO HERIDO
Allá a la orilla del lago,
cabizbajo y pensativo,
se encontraba el Alejandro,
como mirando a las aguas
que están al pie del camino.
Se notaba ensimismado,
y como triste, aquel niño;
su cabello alborotado;
sin camisa y sin abrigo.
--Qué te sucede, Alejandro?--
le preguntaba su amigo.
--Es que hoy he estado pensando
lo que Dios hará conmigo...!
Cuando salí de la escuela
en la calle había un equino;
y cojeaba la trasera
de aquel pobre caballito.
Y yo sentí mucha pena.
Y le pedí a mi Diosito
que le curara su pata
al caballo. ¡Pobrecito!
Pero no me dio respuesta
ni al momento ni al ratito.
Y pienso que está enojado
conmigo el Dios. ¡Ay, bendito!
--¡Claro que no!-- dijo el otro;
--yo también vi al animal
como potro desbocado
iba corriendo él solito!
--Entonces Dios ha escuchado
mi plegaria, buen amigo.
Es que Dios nunca responde
con su voz por nuestro oído.
--Entonces, vamos de pesca--
(dijo Alejandro al testigo).
Y celebraron alegres
el milagro que ha ocurrido.
Cuando pidas algo a Dios
no te vuelvas al camino.
Ni esperes contestación,
que el buen Dios hará el prodigio.
++***Rafael Angel Cortés***++
Puerto Rico