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El caballito herido

EL  CABALLITO  HERIDO Allá a la orilla del lago, cabizbajo y  pensativo, se encontraba el Alejandro, como mirando a las aguas que están al pie del camino. Se notaba ensimismado, y como triste, aquel niño; su cabello alborotado; sin camisa y sin abrigo. --Qué te sucede, Alejandro?-- le preguntaba su amigo. --Es que hoy he estado pensando lo que Dios hará conmigo...! Cuando salí de la escuela en la calle había un equino; y cojeaba la trasera de aquel pobre caballito. Y yo sentí mucha pena. Y le pedí a mi Diosito que le curara su pata al caballo. ¡Pobrecito! Pero no me dio respuesta ni al momento ni al ratito. Y pienso que está enojado conmigo el Dios. ¡Ay, bendito! --¡Claro que no!-- dijo el otro; --yo también vi al animal como potro desbocado iba corriendo él solito! --Entonces Dios ha escuchado mi plegaria, buen amigo. Es que Dios nunca responde con su voz  por nuestro oído. --Entonces, vamos de pesca-- (dijo Alejandro al testigo). Y celebraron alegres el milagro que ha ocurrido. Cuando pidas algo a Dios no te vuelvas al camino. Ni esperes contestación, que el buen Dios hará el prodigio. ++***Rafael Angel Cortés***++ Puerto Rico
Rafael Angel Cortés