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Después De Lo De Anoche

¡...Aún tengo en mi piel la sensación de anoche...! ¡...Qué pasión...! ¡...Qué derroche de caricias, de besos...! De la miel que de tus labios exprimí como un loco, de tu desnudo cuerpo, disfrutando el placer...! Anoche supe amarte con locura, con desenfreno, con amor, sin ataduras...! Comprendí cómo se siente la dulzura
de tenerte,...mujer...! Anoche nuestros cuerpos se amarraron como una concha sobre la virgen piedra, como se amarra, a una pared, la hiedra, como una nube contra el sol; como la sombra con la huella...!
como amarra el amor...!
Aun recuerdo tu mano y tus caricias; recuerdo tu gemir... tu palpitar sin frenos hasta llegar al éxtasis final... y en un abrazo, los dos quedar serenos...!
Aun siento correr el líbido en tu cuerpo; ¡...cómo temblabas...! ¡...Cómo gemías...! cómo pedías, amor, que te abrazara... Cómo, de los dos, la humedad, se confundía...! Aun siento cómo tu boca, sobre mi espalda, loca repleta de pasión me recorría, y tu vientre temblaba, mientras te hacía el amor... con brutal furia desatada, sin temores, sin prisas, con la sublime lentitud de la agonía...!
Siento en mis labios el placer de tus pechos...! Aún siguen rojos de sangre... que emanaba de tu piel succionada por la bestia salvaje que sobre ti yacía sobre aquel lecho...! Y al llegar al final, entre abrazos y besos, el descanso mortal que exigían nuestros cuerpos no impidió que, una vez más, te amara con amoroso empeño...!
Cómo he de amar esa tórrida noche que, a punto de estallar acompañó cual cómplice ese lapso de amor, de ternura, repleto de pasión...sin dolor, sin reproche...!
No te podré olvidar ..............después de lo de anoche...!
©R.Cortés 2001 xii-xxix
Rafael Angel Cortés