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El Paisajista

Los pinceles de camello, el atril, las pinturas, la paleta, los lienzos, y un paisaje de fondo. Y a caminar hasta la loma, porque hoy voy a pintar mi dama con ese hermoso fondo que enamora...! Hoy la tarde está hermosa. Bajo este sol dorado y muy caliente, mezclaré las pinturas, preparo los pinceles y los primeros trazos sobre el lienzo, aparecen...! Allá, a lo lejos, una montaña crece ocultando en sus sombras la arboleda que busca, de aquel sol, su don caliente, bálsamo de vida, como fuego a la hoguera...! Ya ha quedado en este lienzo la montaña, y el trasfondo solar: rayos dorados que mi pincel dibuja, de lado a lado, dando forma al paisaje en que se baña...! Más allá, con su techo de paja, el cabañal...! Y pinto este cielo azul y blancas nubes...! Es el mismo lugar por donde anduve de niño, buscando qué pintar...! Y el pichón que se posa es un zorzal, que con su cántico da luz
a mi pintura y ayuda a disipar las amarguras que siempre me acompañan al pintar...!
Y por ti espero,
porque eres el modelo
que quiero dibujar...! Oh, el riachuelo: de cristalinas aguas, sus corrientes bajan de la montaña. Y su vertiente en la falda, con fuerza, va a inundar, formando como un lago
reluciente...!
Y por ti espero,
porque eres el modelo
que quiero dibujar...! El paisaje es perfecto. Es ideal. Los brillantes colores y las sombras forma ya los contrastes. Sólo falta el velero navegando
en el mar...!
Y por ti espero.
porque eres el modelo
que aquí he de dibujar...! Pintaré los albores con matices de variados colores. Y el ruiseñor, que no puede faltar...! Con su carácter alegre... a veces triste...! Y consumado está. Toda una obra de arte que acabo de romper, porque no apareciste...!
©R.Cortés 2002 I-XXVIII
Rafael Angel Cortés