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Mi Finca

Tu paraíso Dedicado a tu finca de Añasco, Puerto Rico Dedicada con mucho cariño y respeto a Carmen Gloria Ortiz quien es una de las inspiraciones más fuertes... y quien trabaja arduamente, día a día, en su gran cantidad de páginas hermosas! PR-FROGUI
Junto a las notas de una canción gloriosa que le sirven de fondo a tu gran paraíso di descanso a mis ojos, y la alegría se hizo al mirar tu casita de campo...¡ tan hermosa! Suerte de ti, pueblo de Añasco, cuando albergas, como parte de tu tierra tan famosa, tanto así un gran peñasco, como un cocal, un riachuelo...y una choza, una hamaca, un batey, un palmar... y hasta un jardín de rosas! Y sumado al cantar natural de cada día, ni soñar que faltara la risa del”coquí”, que a Borinquen regala, en ritual armonía, “al presentir que su cantar... es todo un himno de alegría!” Y también, en la finca, un platanal... y cocos…, y naranjos..., en la espesura; y en un bello contraste: la frondosa llanura tan fértil; tan cuidada con amor y ternura, como un rosal! Helechos…, crotons…, y unas ramas cargadas con su fruto... y bajo aquel palmar, plantas y arbustos; que adornan el camino de adoquines para que tu ángel guardián, por él camine y se extasíe en la obra... en que tu Dios se goza! Camino al río…, la yuca…, la malanga…, el eucalipto; la flor silvestre; el mangó; la calabaza... como si toda esta hermosura fuese escasa, un arcoiris —en el medio— te bendice!, recordándote al Creador en su Promesa! ¡Las fuentes! ¡Oh, las fuentes! ¡Qué grandeza! Cuando el susurro del agua te adormece... cuando el reflejo de natura... se aparece se siente allí el amor, la paz, el bien...! “Déjame que te cante... yo también.” Igual que te cantara aquél poeta: Hoy entiendo a Gautier, que en sus cantares llamó a Borinquen `La Perla de los Mares`...! Tuvo que ver el Río Casey; su gran riachuelo; al guaraguao, que posado allí en el suelo es el guardián inmóvil y certero de todo aquel lugar! ¡Ah! ¡Si no fuera triste el despertar! ¡Mas en el mundo de la fantasía no debemos quedar... por más de un día! ¡Debemos regresar... y batallar! Fue como un sueño hermoso, el de ese día; ¡lo volvería a soñar!: Recuerdo aquel riachuelo; aquel mangó; La casita de campo; sus jardines; el arcoiris... ¡el guaraguao con gallardía y euforia; lo tengo, fresquecito, en mi memoria... ¡lo viví ! ¡Pero a ti..., Carmen Gloria..., ¡lo juro! ¡No te vi!
Rafael Angel Cortés