Nereida
Dedicado con
todo el amor de un
orgulloso
padre
a
su hija menor...!
N
Noche plateada, que inspiras mi memoria,
hoy, decirte quisiera, lo que es -a voces- un secreto,
y al entintar mi pluma, como un reto,
una poesía a mi princesa aflora...!
E
En la penumbra de este rincón querido
donde el sentir, como marea, se crece,
y, como el árbol, que con el viente mece
entre sus ramas, del sinsonte, su nido...
R
rimo mi verso, que llega hasta tu oído
como canción, que al espíritu llena,
y en esta noche me he dado a la faena
de decirte, -princesa- , que te quiero...!
E
Entre las flores del amor, estás primero
y en el perfume que, como flor, te baña
se siente aquí el aroma, que no empaña
la belleza de un jardín tan placentero...!
I
iza el vuelo feliz, aquel jilguero
que en raudo vuelo, se pierde entre la altura
buscando, como yo, de tu dulzura
y encuentro en ti, tu amor, siempre sincero...!
D
Dios te ha creado con especial esmero;
y en bendiciones, sobre ti, se ha derramado...!
Cuánta belleza y amor te ha prodigado,
como de estrellas que brillan en el cielo...!
A
Aunque de niña te bauticé ~princesa~
ya no eres niña; ya lo he reconocido;
ya eres mujer...¡.qué pronto que has crecido...!
mas aún crecida, mi amor por ti no cesa...!
Y en mi jardín de aromas y bellezas
estás, ~princesa~ ,
en un lugar muy preferido...!
©R. Cortés
2001
10 de diciembre
No tendría que decirte en poesía, hija querida, mi princesita
hermosa,
lo que a diario te digo y te repito... en prosa...!