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No he de volver

Al final de la tarde, cuando el sol sea apagado, recordarás la estancia de mi pasar somero, aquél que aquella tarde desvaneció en su duelo, envuelto entre las brumas de un beso recordado. Y ya el sol alejado del umbral, y en la bruma que se escapa en la noche, como ladrón furtivo, quedará en el presente mi pensamiento altivo, y sólo el recordarte surgirá como espuma. Y allí, bajo la luna, como pájaro herido, suspiraré tu imagen y sonreiré al pensarte, pues nunca comprendiste esta forma de amarte, pero no he de volver... porque nunca me he ido.
Rafael Angel Cortés