Que Triste Es Cada Noche
¡Hoy también te he buscado entre mis cartas!
¡Ni un saludo... una nota...un: ~no estoy~ !
¿No ves que ya me siento acostumbrado?
¿No sabes que sin ellas... no descanso,
que en mi cama, sólo vueltas... vueltas, doy?
¡Ya el cojín donde recuesto mi cabeza
tiene miedo! Ya presiente que su noche pagará
el precio que se paga al no tenerte!
¡No dormiré!... ¡Ni mi cojín lo hará!
¡Por favor, -dijo el cojín- dile que piense
que no sólo es que comienzas a llorar;
dile que soy quien recoge tus lágrimas,
quien escucha el latido...de un viejo corazón;
quien recibe su nombre, como si fueran páginas
de un libro aún no escrito, donde sólo hay amor!
Mi cojín se rebela; ¡con sobrada razón!
Pasa su noche en vela... como la paso yo:
mirando a quien te espera; tratando de soñar
con una de esas cartas que hoy no habrá de llegar.
Y ya en la madrugada, cuando me rindo al sueño
mi pobre cojín siente cuando duerme su dueño.
Mas él, húmedo, empapado, desgarrado, no podrá descansar.
Y volverá otra noche... que pagará con creces!
¡Qué triste es cada noche... cuando tú no apareces!
©R.Cortés (2001)
21-22 noviembre