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Un Día Cualquiera

¿Por qué pensaste que temería mostrar tu nombre? ¡El amor es el Primer Mandamiento!
Te lo dedico con amor, María Alicia
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§ Un día cualquiera, cuando menos lo esperes, nuestros ojos chocarán con el estruendo de dos trenes y nuestras bocas húmedas se romperán en un interminable beso, lleno de ansias, de pasión y de deseo. Tu cintura sentirá el suave apretón de mis brazos, atrayéndote suavemente hacia mi cuerpo; y sudarás por el calor que emito, mientras te abrazo con amor. Sentiremos los dos cuando desborde, sin control, el magma hirviente que llevamos dentro, y que el tiempo se ha encargado de su ebullición desenfrenada, sin término, sin espacio, sin fronteras; no habrán pétalos deshojados sobre el suelo; sólo charcos repletos de néctar de amor; de nervios, de pasión desmedida. Lo sentiremos sin ver, porque aún nuestros ojos seguirán cerrados, para no despertar de lo que sería un sueño...un ideal, pero será real; será cierto... y será nuestro. Y al final, cuando abramos nuestros ojos, estarán tan cerca, como fundidos, porque aún nuestras bocas estarán enlazadas en el beso del comienzo, que no ha de terminar ni allí ni nunca; y caeremos rendidos, como dos niños grandes que nunca antes se vieron. Y no despertaremos; preferiremos morir en el ensueño de esa pasión; apretaremos aun más nuestros labios; los ojos nuevamente cerraremos; que el éxtasis, otra vez, nos envuelva...
para empezar de nuevo! §
§ ©R.Cortés 2001 26 noviembre
Rafael Angel Cortés