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El aguador y la flor

El aguador y la flor Autor:  Rafael Angel <> (la frustración del jardinero) <> Te dejé sola solamente unos instantes…! y mientras descansaba y me dormía, por el mismo cansancio de cuidarte, le abriste las compuertas, cada día, a aguadores de otras fuentes pasajeras, que regaron en tus tallos su agua tibia, y te hicieron creer abandonada del verdadero jardinero de tu amor, aquél que te podaba; aquél que cultivaba tus raíces y  nunca permitía que nadie te dejara cicatrices.
Pero hay plantas así, gallardas, hermosas y sutiles, como la caña del bambú, que a todos muestra su raíz, y olvida fácilmente a quien la cultivara con cultivos lentos cuando mueve sus hojas entre otros vientos.
Y cuando el jardinero se retira un poco para observar la calidad de su sembrado, queda, en su frustración, aletargado, pues donde creyó ver frondoso árbol, a prueba de los vientos del verano, resulta en débil,  pobre arbusto inerme, que al primer viento que sople del oriente le sonríe y se deja seducir…, hasta que llega su final, vuelta al poniente.
Y dijo el sembrador: ¡te creí más fuerte! Pero resultas hoy ser tan liviana, como el polvo que, en la luz de la ventana, se eleva con los aires del ambiente.
¡Yo volveré a sembrar, hasta que encuentre una planta que dé sus rosas blancas; o tal vez una gladiola verde; una orquídea escarlata, o margarita silvestre. que sembraré allí, en mi jardín junto a la fuente.
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(Todos los Derechos Reservados) RA© xi-mmiii
Rafael Angel Cortés